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19 noviembre, 2013
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25 noviembre, 2013

#SOSphilippines

Hoy os traigo un viaje que sólo puede realizarse a través de la música, ya que soy incapaz de transmitir con palabras lo que siento tras el desastre en un país donde estuve viviendo durante más de medio año. No me gustaría que pensarais que esto es pura demagogia ni que quiero poneros tristes, tan sólo quiero compartir con vosotros mi experiencia, y que comprendáis lo que viví allí. Si queréis acompañarme, sólo tenéis que leer, y escuchar:

Esta emotiva canción está compuesta por Armand TJ y cantada por voces anónimas del área de Visayas, una de las regiones más devastadas por el Huracán Yolanda.

Armand es un cantante que conocí en uno de mis primeros viajes por Filipinas. Vive en la paradisiaca isla de Boracay, considerada por muchos como la Ibiza de Asia. Es un lugar mágico, donde puedes satisfacer todas las necesidades emocionales que te pide el cuerpo: Puedes perderte por una inmensa playa, tomarte el jugo de un coco a la sombra de una palmera (aunque no es muy recomendable, la muerte por caída accidental de coco trayectoria palmera-cabeza es más frecuente de lo que imagináis), tener contacto con la cultura y gastronomía de la zona o probar platos en sitios lujosos a un precio razonable, y acabar el día escuchando el sonido de las olas haciéndote cosquillas en los pies… o dándolo todo en discotecas llena de gente procedente de todo el mundo. It’s up to you, my “priend”!

En nuestro caso, elegimos la mejor opción de todas: música en directo en el resort donde nos alojábamos: Frendz. Aunque más que elegir, pareció cosa del destino: Cuando íbamos a salir del recinto para cenar, y mientras esperaba a que mis hermanas filipinas bajaran de la habitación, estuve hablando con el que resultó ser un político holandés con cargo en la zona. Me estuvo contando que cada fin de semana había concierto, que los residentes quedaban encantados porque el cantante hacía participar a la gente, y todos acababan bailando y cantando como si no hubiese un mañana. Cuando bajaron las chicas el concierto estaba a punto de empezar, así que me despedí de él para cenar. Él se dirigió a nosotros en voz baja y, con una sonrisa enigmática, nos dijo: “Quedaros una canción, y os vais“. Esa noche nos alimentamos de música.

Quedamos tan encantados con esa experiencia que seis meses después, al final de nuestra aventura al otro lado del mundo, repetimos viaje a Boracay. Nos encontramos a Armand en la playa por la mañana, y le supliqué que esa noche cantara en Frendz. No me lo confirmó porque tenía un par de compromisos durante esos días, pero al final pudimos disfrutar de su música de nuevo. Fue igual que la primera vez: Una noche donde el tiempo se detuvo, los problemas desaparecían y sólo existía el miedo a que la canción que sonaba fuese la última de la actuación. Hubo artistas anónimos que aparecían del público (esa noche, un británico bastante carismático se marcó un par de canciones él solito con una guitarra), bailes improvisados y decenas de personas queriéndose conocer entre ellas sin importar procedencia o idioma. Filipinas en estado puro.

One island, one world… ¿Me reconocéis? Gente de todo el mundo, ¡unidos por la música en Frendz Resort Boracay!

Casi dos meses después de nuestra estancia en Boracay el tifón Yolanda arrasó el país de lado a lado. Estoy tan agradecido por todo lo que viví allí y tan enamorado de la forma de pensar que tienen que siento la necesidad de recordaros que, aunque ya no salga en las noticias, hay gente que lo ha perdido todo y aún así sigue sonriendo. Y eso es mucho más importante que poseer un nuevo iPhone, de que las cosas te salgan bien en el trabajo o que tu hijo saque buenas notas. Filipinas me ha enseñado que sus miedos no son como los de aquí, que sus problemas son más reales; pero que aun así se lo toman con una filosofía que jamás nos entrará en nuestra cabeza capitalista y cuadriculada: Keep calm kuya, walang problema. Y si a eso le sumamos su solidaridad pegadiza y su hospitalidad innata, no me cabe duda de que no habrá tragedia que pueda con esa especial forma de ser. Ya podríamos aprender de eso.

Amigos españoles expatriados, echando una mano en Filipinas. Siento admiración y envidia por ellos.

Bangon Filipinas!

Nota.- La parte central de Filipinas (Coron, Leyte, Palawan, Visayas) sigue necesitando comida y agua potable. He leído críticas por toda la ayuda humanitaria enviada desde España, alegando que se ha hecho por intereses económicos entre estos países más que por otra cosa. Estoy totalmente en contra de relacionar política con catástrofes de ésta índole y más en un país del que me he encariñado tanto, así que yo sigo con mi particular cruzada. Si queréis hacer donaciones, además de mediante Cruz Roja y Unicef, tenéis la alternativa de ONGs locales. En este caso os puedo recomendar una en la que trabaja un buen amigo mío que conocí allí: Pulsando aquí podréis hacer la donación en pesos filipinos. Para que os hagáis una idea, 1€ equivale a 58PHP (por lo que 5€ son casi 300PHP, por ejemplo). Con 30PHP valdría para una comida, y 10€ equivaldría a casi 50 kilos de comida, así que cualquier cantidad que se done será más que suficiente. Muchas gracias por vuestro interés, y lamento ser tan pesado con el tema. Ojalá tuviese mejores temas para escribir, pero considero que esto es importante y cuanta más repercusión, mejor que mejor.

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