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Partido a partido

Después de escalar una montaña muy alta, descubrimos que hay muchas otras montañas por escalar.

No me gusta hablar de política por dos motivos. Primero, porque bajo mi punto de vista carece de valor y de sentido, ya que considero a esos señores unos títeres con corbata a merced de los que verdaderamente tienen el poder: Los que tienen y manejan el dinero. Y segundo, porque cualquier argumento es tomado por el receptor como un ataque a su ideología sea cual sea, y empaña su juicio hasta el punto de que nos pasamos leyendo el resto de la opinión con el “y tú más” rondando en la cabeza.

Lo único de lo que estoy seguro es que entre todos han conseguido que aquello que hace no muchos años nos parecía muy poco (ser mileurista, tener un trabajo digno, poder ahorrar para un caprichito) ahora es un lujo al alcance de una minoría privilegiada. Aun así no considero que haya sido nuestra avaricia la que ha roto el saco del famoso estado de bienestar: Esto es una guerra, una disputa cruel con enormes cifras, tensiones entre países, propósitos ocultos y millones de heridos. Sí, muchos somos los heridos, los mutilados, los dolidos, los que esta afrenta nos ha cambiado la vida y hasta el carácter. Quizá no en un campo de batalla, pero en el día a día todo nos sabe a pesimismo y a derrota: “No llego a fin de mes”, “No hay trabajo por ningún lado”, “Haría lo que sea”, “Lo que tengo es una porquería pero tal y como está la cosa no me puedo quejar”, “Si no encuentro nada será porque no valdré la pena”…

Reconozcámoslo. Todos hemos pensado, al menos una vez, alguna de estas expresiones a lo largo del último año. Tenemos la vista puesta en ese horizonte tenebroso y desconocido, esperando a que aparezca esa dichosa luz al final del túnel para empezar a respirar. Y lo peor de todo es que este fallo lo extrapolamos a todos los aspectos de nuestra vida: Con las nuevas tecnologías las noticias vienen y van tan rápidamente que no nos da tiempo de coger una, desmenuzarla, y disfrutarla.

Por eso, para este 2014 voy a intentar aplicar la filosofía del cholismo: Ir partido a partido. Os invito a que disfrutemos del día a día. No nos preocupemos por lo que no podemos controlar ni por ese horizonte desalentador. Celebra los pequeños triunfos, vive hoy rodeado de los tuyos sin mirar demasiado al mañana. Crea algo, aprende a cocinar algo nuevo, corre un kilómetro más, apura otro capítulo de ese libro abandonado en la mesilla de noche, enamórate, ríe, llora, sonríe cada día. Que esos corruptos nunca te quiten las ganas de disfrutar de lo que tenemos, por mucho que nos quiten. Sé que cuesta ser positivo, que hay derechos pisoteados por los que luchar, y que es lícito estar enfadado, frustrado y triste por esta situación. Pero eso no implica que dejes de ser feliz con esas pequeñas cosas del día a día.

Yo voy a intentarlo. Partido a partido.

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